Es caro hacer una Web
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Realmente, ¿es caro y complicado hacer una web? Xavier Bota, Director de Dor Sumi S. L (Revista Arte y Diseño) A la derecha tenemos a un diseñador de Webs cansado, ojeroso y de muy mala leche. A la izquierda tenemos a un cliente que con mano trémula sostiene una factura que le acaban de entregar. El cliente se siente engañado, estafado y maldice el día en que decidió hacer una página Web para su empresa. El diseñador se siente engañado, estafado y maldice el día en que decidió hacer una “será una Web sencillita” para este cliente. El cliente no entiende por qué han tardado tanto. Por qué se han complicado tanto y por qué no han puesto la mitad de las cosas que les ha podido que pusiesen en la Web. El diseñador no entiende por qué el cliente ha encargado una Web sin tener la más mínima idea de lo que era una Web. No se ha enterado de la cantidad de trabajo que les ha llevado hacer todos sus “pequeños” cambios y en lugar de agradecerles que casi hayan mantenido el presupuesto inicial, se esté llevando las manos a la cabeza y grite que esto es un atraco y, que nunca más trabajará con ellos. Estoy exagerando la situación, pero es cierto que en muchos casos, la relación entre cliente y diseñador o estudio de diseño acaba mal y ambos se sienten defraudados y engañados. Pero esto no tendría que ser así. ¿ Por qué es tan caro y complicado hacer una Web?. Hacer una Web no es tan caro, al contrario, es relativamente barato, siempre y cuando tengamos presente para qué queremos nuestra Web y nos ciñamos a ello. Una Web es sólo un soporte para que la empresa pueda realizar una tarea (promoción, venta, información, marketing, campaña de imagen, facturación, etc) en Internet y así conseguir acceso a más clientes, facilitar las cosas a los que ya tiene, ofrecer nuevos servicios y optimizar y/o minimizar gastos. Si, a leído bien, “optimizar y/o minimizar gastos”. Una Web ha de minimizar y/ o optimizar gastos en la gestión de la empresa, no ser una carga económica. Cuando indico ceñirse a la función para la que queremos nuestra Web, me refiero a tener muy claro primero la necesidad que tiene esa empresa y que la Web quiere solventar. Luego, no salirse de esa necesidad por muy tentador que sea el caramelito de otros servicios que nos ofrezcan. Probablemente, la mejor manera de transmitir esta idea es a través de un símil con algo tan simple como el papel. Sobre el papel podemos imprimir un anuncio, un catálogo, una factura, un recibo, una tarjeta de presentación, una invitación, información corporativa, etc. El papel es sólo el soporte que la empresa utiliza para multitud de tareas diferentes y para cada tarea, la empresa elige un tipo de papel, piensa una funcionalidad y diseña o encarga su diseño a un equipo diferente. No es lo mismo diseñar e imprimir un recibo que un anuncio para colgar en las calles. Ni un informe de presupuestos requiere el mismo equipo de diseñadores que un catálogo de productos. El papel es sólo eso; papel. Somos nosotros quienes decidimos para qué lo utilizamos y qué queremos hacer con el. Si el gestor de una empresa se pregunta ¿Por qué necesito papel? o bien es que está filosofando sobre el futuro del papel en la futura digitalización del mundo o tiene un serio problema. Con las Webs ocurre lo mismo. Las Webs son sólo un soporte que las empresas han de utilizar de la manera que consideren más conveniente para mejorar el funcionamiento de la empresa. Es decir, aumentar los beneficios. Las páginas web son una especie de papel digital. No tiene sentido preguntarse sí necesitas una Web, la pregunta correcta sería en todo caso ¿Necesito que mi catalogo esté on-line?, ¿Necesito que los posibles clientes puedan localizar mi empresa en Internet?, ¿Necesito poder vender por Internet?, ¿Necesito poder ofrecer a mis clientes la